jueves, 11 de octubre de 2012

Entrevista a Niki, Atenas (Grecia)



P: Niki, cuéntame un poco, ¿dónde te pilló el 15M?

N: Este año empecé a estudiar Física, pero paré porque me di cuenta de que no me gustaba nada, y en ese tiempo, más o menos, empezó el movimiento en Atenas,que no se llama 15M

P: ¿Y cómo se llama?

N: No lo sé. La prensa nos llama indignados, pero tampoco nos llamamos indignados. Somos los asambleados de la Plaza de Syntagma.

P: ¿Cuándo empezó en Grecia?

N: Empezó el 25 de mayo, pero antes de eso, yo participé en un pequeño grupo, como apoyo a lo que pasó en España, en la embajada. Y luego decidimos acampar en Teseo, que es otro barrio turístico en el centro de Atenas. Después, había una gran manifestacion. No la habíamos convocado nosotros, la convocaron, por internet, los indignados de España. y aprovechamos, fuimos a la plaza de Sintagma, nos sentamos y comenzamos una asamblea. Fue como muy natural, no lo provocó nadie. Y desde entonces, desde el 25 de mayo, cada tarde había asamblea y acampada. Quedamos ahí, a dormir la noche, y empezamos, más o menos como en España, a dividirnos en comisiones, y los primeros días … ¿no te importa si hablo mucho, mucho, mucho?

P: ¡No, no!

N: Los primeros días se ponía la gente delante del Parlamento que está delante de la plaza. Era algo un poco separado de la asamblea y de la organización en la plaza. En contra de los de la plaza, a veces, contra los de la manifestación en la calle, ¿sabes? Pues estaban también los nacionalistas, solo gritando a los políticos, y hasta ahí. Y los de la plaza creo que buscaban algo más.

P: ¿En qué sentido buscaban algo más?

N: No queríamos solo que cayera el gobierno, como decía mucha gente, o que matemos a los políticos. Sino que queríamos cambiar más cosas. Más o menos como en España. Queremos cambiar todo el sistema. Decimos que la crisis es el sistema. Lo causa el sistema, el sistema económico y social en general. Debe cambiar. Este es el principio. No he dormido casi en mi casa. Cuando hay muchos problemas, peleas entre nosotros y desorganización… aunque me siento cansada a veces, siento… que no puedo no estar. Es como una droga.

P: Y a la marcha, ¿cómo viniste?

N: Siempre quise ir a España, me interesaba el idioma español y conocer el movimiento español. Antes del movimiento, había quedado para ir a un campo de trabajo voluntario en España. Y luego me enteré de la manifestación grande, de la llegada de las marchas a Madrid. Era tres días antes de mi vuelo y cambié el vuelo (risas). Y me quedé una temporada en Madrid. La llegada de las marchas fue una experiencia tremenda, y también la manifestación del domingo, y cuando nos desalojaron del congreso … Luego me fui a Bilbao, por el campo de trabajo que te dije antes, pero no pude. Me sentía como si yo fuera de otro mundo, y regresé con los indignados de Bilbao por un tiempo. Me quedé en Kukucha, que es este centro social que han desalojado y destrozado hace unos días. Y como había visto la salida de la marcha desde Madrid, y dentro de mí sí que quería participar, aunque no sabía si podía o no, decidí ir a Vitoria, a ver. Tres días antes era la fecha de salida de mi avión, pero yo decidí quedarme con la marcha, y hasta cuando pueda.

P: ¿Por qué te quedaste en la marcha?

N: La verdad es que pienso primero dónde puedo ayudar, me gusta, estoy con personas fantásticas… ¡que también quieren cambiar el mundo! (risas) y son estas sensaciones las que dan sentido a mi vida.

P: ¿Te ha sorprendido la marcha?, ¿te la esperabas así? ¿Es en algún aspecto diferente a como te la imaginabas?

N: Claro que es diferente, son experiencias nuevas cada día. Primero está la diferencia de Grecia a España, que no es lo mismo. En Madrid también he vivido muchas experiencias nuevas. Y luego la marcha: como estamos en movimiento todo el tiempo, hay cosas que me gustan, como estar en lugares diferentes cada día, ver gente diferente cada día,… pero también hay problemas de organización. Es más difícil organizarnos cuando nos movemos cada día.

P: ¿Qué problemas ves en la marcha y qué aciertos?

N: Creo que el primer problema es que en Madrid nos organizamos en unos días, no había tiempo y la gente no esperó a organizarse mejor. Se fueron así, esperando a organizarse mejor en el camino, pero eso no pasó. Y uno de los más grandes problemas es la falta de comunicación hacia afuera. Pasamos por muchos pueblos y la gente no se entera de que pasamos. Y también la coordinación de la ruta con otras marchas. Ahora dentro de unas semanas llegamos a Bruselas, y no tenemos contacto directo con la marcha inglesa, la marcha italiana, con las otras marchas, la holandesa, la italiana...

P: ¿Y cosas buenas?

N: Cosas buenas… Pues como somos las mismas personas cada día, nos conocemos mejor. Somos casi como hermanos y eso nos da fuerza y hece más efectivo el grupo. Y mucha gente de pueblos nos conoce y se entera del movimiento… Bueno, mucha no, pero sí hay gente nueva que se entera del movimiento. Solo la acción de ir de Madrid a Bruselas a pie es algo que no hace la gente cada día y el hecho de que se enteren y se pregunten “¿hey, qué hacen?, ¿por qué lo hacen?” Pues ya les hace pensar un poco. Eso es positivo.

P: ¿De qué momento concreto bueno y de qué momento malo de la marcha te acuerdas especialmente?

N: Malo, en París, cuando en tres días, la policía nos desalojó dos veces, fuimos a la comisaría y la gente como que perdió el espíritu revolucionario. Era un día que no podíamos decidir en la asamblea si nos quedábamos en París o nos íbamos ni qué hacíamos para demostrar lo que había pasado con la policía. Toda la gente solo quería obedecer a la policía, y como queríamos ir al barrio de Saint Denise, la policía nos dijo “¡No podéis ir todos juntos!”, “¡id en pequeños grupos de cinco!” y la gente quería obedecer. Era un caos. Y toda la fuerza que teníamos unidos, la perdimos, porque nos desperdigamos. Sin la voluntad de resistir o de desobedecer en algo tan injusto. Para mí este fue el momento más triste

P: Pero hubo un grupo que sí fue andando, ¿no? Que desobedeció a la a policía.

N: Sí… creo que sí, que hubo un grupo más grande que cinco personas que sí que desobedeció, pero el grupo en general se desperdigó. Si lo ves en total, se desperdigaron,no querían resistir.

P: ¿Y uno bueno?

N: Buenos hay muchos. Por ejemplo, cuando pasamos la frontera de España a Francia. Y ahí había mucha gente de Francia para recibirnos, y era como una fiesta. Sientes que de verdad no hay fronteras. Eso es algo muy positivo. Otra cosa muy positiva de esta marcha es que es internacional, que trae personas de diferentes países juntos. Pues ahora nos sentimos como hermanos con los franceses o con gente de otros sitios y nos damos cuenta de que no hay fronteras. No hay barreras.

P: Sí, hay gente de diferentes países. Tú vienes de Grecia, otros de Alemania…

N: Hay holandeses, sudaméricanos…

P: Además, hemos cruzado dos países ya: España y Francia. Entonces, ¿qué diferencias y semejanzas ves entre las personas de diferentes países? ¿Crees que hay muchas diferencias o que hay más cosas que nos unen?

N: No, no creo que haya diferencias. Entre nacionalidades, no veo las diferencias. Hay algo negativo que no he mencionado todavía. Muchos españoles de la marcha del 15M no se han enterado todavía de que es una marcha internacional. Como si el 15M fuese algo español, como una religión que tienen que enseñar al resto de la gente de los pueblos como se hacen las asambleas, como se hacen las cosas, en vez de escuchar para aprender. Que es posible que se organicen de una manera diferente. Y a veces no intentamos lo suficiente las traducciones. Y algunos de los franceses se sienten un poco excluidos.

P: ¿Crees que la Niki que salió el primer día es muy diferente a la de ahora?

N: He cambiado totalmente. Ahora no puedo imaginarme con la vida de antes. Es imposible que vaya a hacer la vida de antes. No sé, en muchas pequeñas cosas. Por ejemplo, gracias a la marcha, veo que hay muchas cosas materiales que no necesitamos, solo hacen la vida más complicada, no la facilitan. Y nos dan ansiedad. Mucha gente, toda la vida, intentan trabajar en un trabajo que no les gusta y solo intentan tener más cosas y luego guardarlas. Y el sentido de la vida no está ahí. En la marcha he visto la solidaridad que no hay en la sociedad de hoy. He visto qué es vivir intentado algo común, no solo para ti mismo sino para ti mismo.

P: ¿Qué tipo de vínculos, de relaciones personas crees que se establecen en esta marcha, crees que son muy diferentes a los de fuera?

N: Sí, creo que son muy diferentes. Creo que son mucho más fuertes. A los pocos días, sientes como si fueran amigos de hace muchos años. Estamos juntos 24 horas a día. Caminamos juntos, dormimos juntos, hacemos asamblea juntos, tenemos problemas y los solucionamos juntos… Y también hay experiencias diferentes, experiencias que vives con otra gente. Y esas relaciones, yo creo que van a quedar después de la marcha.

P: ¿Crees que hay personas de diferentes tipos aquí? ¿Personas muy diferentes?

N: Creo que son personas que piensan que no quieren seguir las normas de la sociedad. Todos son diferentes. Todos. Cada uno tiene su actitud, su personalidad, su individualidad, pensando si seguir este camino o no, no seguir como ovejas.

P: Y diferentes tipos de personas, ¿no? Igual que puede haber gente de diferentes países, puede haber gente de diferente clase social o diferente mentalidad… no sé

N: Sí, cada uno es diferente, tiene su personalidad. Hay algunos, por ejemplo, que quieren cambiar el mundo, hay otros que solo quieren lograr cambiar el sistema. No sé, cada uno de nosotros es diferente. No puedo pensar en tipos de personas.

P: ¿Qué tipo de sociedad te gustaría que saliese de aquí?

N: ¿De este grupo o en general?

P: En general en el mundo.

N: ¿La utopía? Pues primero creo que tenemos que cambiar nosotros mismos, y luego viene una sociedad sin reglas estrictas, sin prohibiciones ni obligaciones, dónde cada uno se siente libre de ser él mismo. Solidaridad con la colectividad. Respeto a la naturaleza. Eso más o menos. ¡Sin dinero! (Risas) Creo que tenemos que regresar a la cultura de la tierra, ser autónomos…

P: ¿Qué objetivos te gustaría que se cumplieran con esta marcha, y qué objetivos crees que se van a cumplir o se están cumpliendo?

N: Pues todas las actividades que se van a hacer en Bruselas.Y mucha gente está pensando ya en una marcha a Atenas… pero mucho más. Otro objetivo que hasta cierto punto sí se está cumpliendo es que aprendemos mucho de la vida en común, de la convivencia. Es muy difícil, hay muchos problemas pero cada día creo que aprendemos de eso. Y la difusión. Cada día, los sitios por donde pasamos… Podría ser mucho mucho más, pero está bien.

P: Después de Bruselas ¿qué vas a hacer tú, y qué crees que va a pasar con este grupo?

N: Yo creo que, aunque la amistad la vamos a guardar, cada uno seguirá su camino, porque habrá diferentes proyectos y cada uno tiene que elegir cual es el proyecto más ideal para él. Pero creo que nadie va a regresar a su vida de antes. Cada persona que pregunto algo tiene en la cabeza. Descansar un poco, quizá, y luego unirse a otra marcha… o regresar a España a una ecoaldea… Hacer algo más. No es el final Bruselas …

P: ¿Crees que esta marcha está sirviendo también para eso?

N: Sí, creo que sirve para eso.

P: ¿Y tú personalmente qué piensas hacer?

N: Yo he aprendido a no tener programado todo, sino a esperar el momento y luego decidir. Pero tengo la impresión de que voy a participar en la marcha de Atenas. A regresar a casa. Y luego, seguro que me voy otra vez. No me quedo ahí.

P: ¿Se te ocurre alguna pregunta más que se pueda hacer, o alguna cosa más que quieras contar?

N: He aprendido que todos los que he conocido, aquí, en Madrid, en Bilbao, en la marcha… seguro que vamos a reencontrarnos alguna vez. Como pasó en París. Que mucha gente vino para la manifestación grande. Como pasará en Bruselas… Creo que ya hemos empezado, hemos creado una sociedad pequeña dentro de la sociedad. Una sociedad diferente. Somos una familia.

P: ¿Cual ha sido el día que más has estado a punto de irte?

N: Eso es el momento más triste que ya te he contado. Que pensé en irme, pero solo un momento.

P: ¿Y por qué no te fuiste?

R. ¡Es mi destino! Pienso que lo positivo pesa mucho más que lo negativo.

P: ¿Has tenido muchos más momentos como ese?

N: No. Momentos sin energía sí, pero pensar en irme no.

P: Pues si hay alguna cosa más que quieras decir después, cuando quieras, yo estoy por aquí, ¿vale?

N: Vale. Sí, una cosa. Uno de los días más felices fue el día de París, antes y después de la manifestación, cuando empezaron a venir más y más gente. Veía amigos de Madrid o de París o de la marcha. Y veía caras conocidas, que no me acordaba de dónde lo conocía, pero sabía que los conocía bien. ¿Sabes? cuando conoces tanta gente en tan poco tiempo, todo está confundido, pero los sentimientos son muy fuertes. Y en este momento, cuando no hay peleas entre nosotros, hay clima festivo, y mucha gente viene por las manifestaciones, tenía sentimientos muy, muy fuertes...



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